Habitualmente el IMC es la fórmula utilizada para evaluar el grado de sobrepeso de una persona. Sin embargo, desde hace tiempo se habla de que el IMC no es la única medida válida a la hora de determinar si existe sobrepeso.
Y es que esta fórmula no considera otros factores que son relevantes y que van más allá de medir la relación entre peso y altura. Esto es así porque alguien con un IMC normal podría tener un alto porcentaje de grasa corporal. Por ejemplo, según un estudio publicado en Annals of Internal Medicine, realizado en EEUU ha concluido que una de cada cuatro personas que tienen un IMC normal tienen obesidad clínica.
¿Qué entendemos por obesidad clínica? Como obesidad clínica se entiende la enfermedad crónica sistémica que se produce como consecuencia de un exceso de grasa que se acumula en tejidos y órganos. Este exceso de grasa tiene efectos y síntomas que limitan la vida diaria.
Retomando los datos de esta investigación, hay algunas conclusiones muy interesantes como por ejemplo:
- Un 26% de los que tenían un IMC normal tenían obesidad clínica
- Un 50% de los que tenían un IMC considerado sobrepeso (no obesidad) cumplían los criterios de obesidad clínica.
Esta investigación pone de manifiesto que los métodos actuales para diagnosticar la obesidad no son siempre válidos y que conviene tener en cuenta otras medidas y considerar otros aspectos de salud de la persona.
Conclusión: Aunque que el IMC es útil como herramienta y es la forma ágil y fácil de clasificar el grado de sobrepeso es importante considerar otras medidas complementarias, como medir el tamaño corporal (circunferencia de cintura, relación cintura-cadera o relación cintura-estatura) o considerar la grasa corporal.