Un tercio de los infartos e ictus podrían evitarse con un cambio en la dieta

tratamiento de la obesidadSegún una investigación  publicada en «American Journal of Clinical Nutrition» aquellas personas que cambian su dieta por una más saludable podrían reducir su riesgo de ataque al corazón o de ictus hasta en un tercio.

El estudio llevado a cabo por el Kings College de Londres reclutó a personas con un buen estado de salud de mediana edad, hombres y mujeres, con el fin de comparar los efectos sobre los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular de una dieta basada en las directrices de salud del Reino Unido en comparación con una dieta tradicional británica que se caracteriza por un alto contenido en grasas y fritos.

El riesgo estimado de padecer una enfermedad cardíaca en los siguientes 10 años para los participantes en el estudio se estimó en aproximadamente un 8% para los hombres y un 4% en las mujeres.

En la investigación se evaluaron los factores de riesgo relacionados con la presión arterial, la función vascular y la enfermedad cardiovascular (como el colesterol) en 162 hombres y mujeres que llevaron una dieta británica tradicional o  bien una dieta saludable  durante 12 semanas.  La dieta «saludable» incluía comer  pescado graso una vez a la semana, un alto consumo de  frutas y verduras, y se sustituyeron los productos lácteos de alto contenido en grasas y las carnes por otras opciones bajas en grasa; además se redujo el consumo de azúcar y sal. En cuanto a galletas, pasteles, bollería, etc se pidió a los participantes en el estudio que los substituyeran por frutas o por frutos secos.

Para verificar el seguimiento de esta dieta más saludable los realizadores del estudio llevaron a cabo registros dietéticos.

Resultados, pérdida de peso y mejora de factores de riesgo de enfermedades cardíacas.

Los que siguieron la dieta saludable perdieron una media de 1,3Kg mientras que siguieron la dieta rica en grasas ganaron 6 kg transcurridas las 12 semanas.

Los participantes que siguieron la dieta saludable experimentaron una caída significativa en la presión arterial, la frecuencia cardíaca media se redujo en 1,8 latidos por minuto y se redujo el nivel de colesterol en sangre. No hubo ningún cambio significativo en los marcadores de sensibilidad a la insulina que predice el riesgo de padecer diabetes tipo 2.

En términos generales la conclusión del estudio fue que hombres y mujeres sanos mayores de 40 deben adaptar su dieta a unos hábitos alimenticios más saludables para reducir un tercio el riesgo de padecer enfermedades cardíacas.

A esta conclusión cabe añadir que una dieta saludable no sólo reduce el riesgo de padecer muchas enfermedades sino que es la mejor garantía para tener una mejor calidad de vida, sin embargo cuando se han adquirido unos hábitos durante años y años y cuando se parte de una situación de obesidad, este cambio no es tan sencillo. El factor tiempo juega en contra y a menudo la única opción para tratar la obesidad, conseguir interiorizar un cambio de hábitos alimenticios y ganar calidad de vida, es la cirugía de la obesidad.